Siempre que sea posible, hay que tomar precauciones sino queremos que el riesgo sanitario se convierta en un coste económico.
Como da a entender el autor del presente artículo, en ocasiones no se pueden poner puertas al campo. Pero existen otros elementos que están bajo nuestro control y que sí que pueden reducir el riesgo.
El cambio de ropa, el uso correcto de desinfectantes, la desinfección de los vehículos o el manejo de los cerdos, son medidas de bioseguridad de sobras conocidas por los productores. Sin embargo, el error consiste muchas veces en un uso inadecuado de estas medidas.
Hay que ser generosos en la aplicación de las medidas de bioseguridad porque su eficacia está ligada al rigor y al compromiso en su aplicación.
Aún así, tomando todas estas precauciones, no se nos garantiza una producción sin sobresaltos pero, sin duda, el periodo de calma será más largo que el de aquel que no las toma.
Esperamos el artículo les sea de utilidad.
Aureli Gázquez
Responsable de Bioseguridad
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